Desde tiempos muy remotos, por lo menos hasta donde llegaba la memoria de los suyos y del pueblo que apenas había sobrevivido a la última erupción del volcán y que, quizá por ello su historia era tan corta, es decir, desde tiempos no tan remotos, todos señalaban a los Lucernarios como especialistas en esa especialidad, o al menos así lo corroboraban dos que habían pasado por ahí hacía tiempo. La vida en aquellos lares nunca fue fácil con el Etna amenazando siempre que le daba la gana, los Lucernarios estaban desesperados porque no sabían en dónde ubicar su pueblo. Al final decidieron, según cuentan unos papeles que alguno conservó no se sabe cómo, fundar uno llamado Misterbianco por allá antes del siglo XVII. Allí la vida era tranquila, pero debido al viento y las condiciones atmosféricas que no permitían el uso de las ventanas tanto como se quisiera, además de lo absurdo que sonaba eso de tener velas o lámparas en casa sobre todo si era de día, un día uno de sus habitantes que había...
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