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Mostrando entradas de noviembre, 2025

¡Otra de Bollinger, por favor!

Francisca siempre fue muy espabilada. De pequeña, y eso lo recuerda su mamá Anna Marcillo, era experta en engañar a todos. Un día, a los cuatro años llegó a casa con una buena cantidad de dinero en los bolsillos, llevaba la cara sucia, estaba despeinada y se había roto una manga de la bata escolar. Asombrada le preguntó qué había pasado y de dónde había salido ese dinero, Cesca le explicó que estaban jugando en el parque y que se disfrazó de mendiga y se puso en la puerta de la iglesia. Anna no lo podía creer, la riñó, la castigó, pero no podía devolver el dinero, cosa que, al fin y al cabo, siempre contaría como una victoria en la inocente cabecita de Francisca. Ya adolescente, como le gustaba escribir y se le daba muy bien, corrió la voz en el instituto de que, por un pago convenientemente pactado, era capaz de escribir notas de disculpa, permisos e incluso amonestaciones a los profesores firmadas por padres ficticios. Sus compañeros, todos, de todo el instituto eran sus clientes: qu...

Transformado por el arte

Llefri Carmona tienes que hacerlo, es tu padre y te está pidiendo ese favor. No debiste haberlo invitado a esa subasta para que te viera hacer tu trabajo en esa casa de subastas tan famosa pero, querías que te viera adónde habías llegado gracias a él. Se sacrificó por ti, te lo dio todo: educación, idiomas, masters, y tú respondiste como un buen hijo. Ahora no le puedes decir que no. Te ha dicho, y con razón, que nunca te ha pedido nada a cambio, que ha llegado el momento y no te puedes negar. ¡Ay, Llefri! Lléferson Carmona, Lléferson Carlos Carmona Palau, ese es su nombre completo. A su padre le gustaba mucho Jefferson Air Plane y le puso su nombre en consecuencia, pero, cabe decir, que no sabía escribirlo y, por eso, ha pasado vergüenza ajena toda su vida. En el mundo profesional firma como Carlos Palau, no quiere revelar sus orígenes a nadie, suerte que salió a la familia de su madre. Todos tienen prejuicios y él también, le dicen en la familia que se comporta como un payo, y es v...

Se llama kalopsia.

Era muy temprano, estaba preparado para el día a día, en el que no le falta la ilusión, como siempre. Acaba de anudar su corbata y se apresura para entrar en el enjambre de coches que, arremolinados en frente de su casa, le esperaban para hacerle un hueco en esa sempiterna serpiente que conduce al centro de la ciudad. Sentado frente al volante mira a través de la ventana y ve a un hombre fumar, otro sintoniza la radio y una madre trata de mantener a los niños a raya dentro del habitáculo de un viejo Renault. En medio de la avenida un tipo ofrece algo en venta y toca los cristales de las ventanillas de los coches que van delante de él, él también dirá que no porque es lo que hacen todos, aunque haría lo contrario si pudiera. Enseguida, en la próxima esquina ve a un malabarista que aprovecha el cambio de los semáforos para hacer un numerito que debe ser pagado, no sabe si prefiere a los malabaristas o a los limpiacristales, no lo sabe, pero teme que muy pronto encuentre a uno. En efecto,...

Bienvenidos a El Paraíso: La SN

Todos saben cómo es la vida en El Paraíso, y todos los que viven ahí se jactan de su tranquilidad como si fuera una condición exclusiva a la que están obligados. A través de sus ventanas disfrutan de la tranquilidad de las mañanas antes de que comience el ajetreo de transportes escolares y niños corriendo porque llegan tarde a la escuela. La gente comienza su rutina camino a la parada del autobús que los llevará al otro lado de la ciudad, y los más afortunados, porque en El Paraíso eso también existe, se suben a sus autos americanos enormes y se van a trabajar al Este en alguna petrolera americana o al Centro a algún ministerio. Es interesante saber que entre todos ellos se conocen, incluso son capaces de identificar las casas por el apellido de sus habitantes: los Herrera, las Leal, las Diamante… ese gentilicio siempre conlleva alguna que otra habladuría, sin pecado, claro. Yo iba reconociendo las características de ese espacio porque habíamos ido a menudo a visitar a mis tíos con s...