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Mostrando entradas de agosto, 2025

José Manuel Luna, alias Pampiluna

"Mi viaje es inquebrantable. Me prepararé para unos años más y coleccionaré instrumentos. Me quedaré en Italia entre un año y un año y medio para familiarizarme con los volcanes. Luego, vía París, iré a Inglaterra, donde fácilmente podría quedarme un año más [...], y luego, en barcos ingleses, a las Indias Occidentales" Eso piensa Alexander von Humbolt cuando llega a Madrid para embarcarse a América con su amigo Aimé Bondpland, pero justo en el momento en que estaban preparando el equipaje para embarcar en la corbeta Pizarro, un simpático gallego se le presentó diciendo que los quería acompañar. Amé y Alexander lo miraron un poco despectivamente y como quienes quieren poner a prueba a su posible compañero, lo primero que le preguntan es si quiere cobrar, a lo que él contesta que no. Entonces José Manuel Luna comienza su extraña historia. ‒ Soy hijo de corsarios ingleses judíos, de ahí mi apellido, y siempre me han gustado las aventuras. Por los marineros me he enterado de que...

El hada madrina

Como cada noche, antes de dormir, se sigue el ritual: cepilla sus dientes, lava su cara, se pone su pijama, previamente ha hecho una infusión y se mete en la cama, enciende la lámpara y coge un libro, el que esté en la palestra en esos días. Las lecturas pueden ser de diverso tipo. Debido a su formación hay ensayos filosóficos que le divierten, le gusta también la divulgación de tipo humanista-científica, le gustan las novelas, pero no excesivamente largas. Preparada, de esta guisa, va a su suerte, o sea, a dormir. Hay noches en las que le cuesta coger el sueño. Entonces imagina cosas que tiene pendientes, visualiza un cuadro, o la trama de un cuento, o una forma escultórica, todo ello con sus dificultades técnicas y los retos que suponen, en algún momento el sueño vendrá, eso es seguro. Otras, no tiene tanta suerte y aparece el insomnio con sus temores, con sus pensamientos negativos o los recuerdos desagradables. En general, puede decir que ha tenido una buena vida, aunque ha pasado ...

Las visitas

Nuestra casa tiene un jardín trasero alargado protegido por una valla que da a la calle principal. Por una de esas cosas topográficas de la vida, la calle principal está inclinada, pero nuestra casa que está en la calle adyacente, es recta, lo que hace que desde la terraza que antecede al jardín podamos escuchar las conversaciones de la gente que pasa con una claridad impresionante, puede que los árboles del parque vecino hagan una acústica muy especial. Es sábado y esperamos a unos amigos a cenar, hemos estado todo el día, mi esposo y yo, ordenando la casa, dejándola impecable, como deber ser cuando se tienen invitados. Tenemos fama de ser buenos anfitriones, no es para menos, porque nos encanta recibir a la gente. Sentados en la terraza, esperamos que nuestros invitados lleguen. De pronto vemos unos geranios que comienzan a perder sus flores, mi esposo se levanta, busca las tijeras y se va al fondo del jardín. Yo me quedo bebiendo un vaso de agua fría con hielo y rodajas de limón. En...

De mi arca y otros animales.

Muchos siglos después de la muerte de nuestro señor, en algún lugar más allá del mar de los Sargazos, probablemente tres o cuatro horas  después  del galicinio, en el mes más corto del calendario Justiniano, comenzó a suceder. Era una insignificante llovizna que iba y venía pese a que algunos auguraban tormenta. El cielo parecía amable, de hecho, muchos comenzaron a labrar la tierra aduciendo que, de ese modo al sembrar serían bendecidos con esa especial garúa que hace germinar las semillas sin empaparlas ni arrastrarlas. Yo miraba el movimiento de las nubes sin ser meteoróloga, les decía a mis amigos que tuvieran cuidado, pero no me hacían caso. Parecía una posesa del espíritu de Noé, de hecho pensaron que padecía ese síndrome homónimo, no por acumulación de animales sino por el temor a un diluvio que nadie se creía.  Obedeciendo a mi instinto, y sólo a él, comencé a construir un arca, en mi caso no metería allí a ningún animal común, sólo a aquellos que peligraban de ex...