La sala quedó vacía, era la habitación más grande de la casa. Sus dos ventanas daban a la calle, pues era una casa colonial americana. Su fachada, a la vista estrecha y alargada, estaba compuesta por las dos ventanas de tres postigos, dos pequeños abajo, dos muy grandes más arriba que permiten la entrada de luz, pero no la mirada indiscreta de la gente de la calle y todavía dos pequeños arriba de todo para cuando se quiere menos luz o ventilación o sencillamente para dejar entrar la brisa nocturna y fresca de las noches caraqueñas. Tenía la puerta principal, alargada también y de madera maciza que da hacia el zaguán rematado por la puerta de la casa; la sala es del largo del zaguán por el ancho de la fachada. Las salas como aquella, fueron hechas para que la gente de la casa se reuniera allí; conversara en la noche, leyera, escuchara música, planeara revoluciones decimonónicas o sencillamente para que las mujeres tuvieran un lugar donde dedicarse a sus labores y de ese modo dar ch...
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