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Mostrando entradas de septiembre, 2025

El nigromante

La noche era tranquila. Yo estaba durmiendo plácidamente sin ningún sueño en concreto, imagino que sólo alcanzaba a elaborar algunas ensoñaciones desperdigadas aquí y allá, que son las que en verdad hacen que la vida del pensamiento tenga sentido. Creo que los pensamientos son hechos de trocitos de estas partículas y que, lo que otros llaman inconsciente, no es más que la recomposición que nuestro cerebro hace de ellas tratando de darles un sentido muy burdo porque evade la construcción racional propiamente dicha. En conclusión, el inconsciente es el obrero torpe que, además, sólo tiene materiales malos para hacer un edificio vanguardista: el resultado es un desastre, por eso incoherente. Debo mi afirmación a ciertas teorías que creen que la función cerebral no para nunca, por lo que hace un esfuerzo para el descanso, la biología así lo requiere, y entonces, como el cuerpo desconecta a la mente de la realidad física de la percepción, ésta se inventa percepciones, sensaciones, tramas y ...

Bienvenidos al Paraiso. Emma

Si bien en El Paraíso las gentes eran felices con su hermosa avenida y arboladas calles, los que no vivíamos allí también lo éramos a nuestra manera. Una cosa que sus habitantes desconocían eran la añoranza, nosotros, en cambio, convivíamos con ella cada día. Por fuera del Paraíso las cosas eran diferentes, sólo basta fijarse en el nombre de sus alrededores: San Martín, La Vega, El Silencio... Lugares que expresaban el sufrimiento de un santo, (porque nadie es santo, así como así), o acaso una denominación irónica porque el silencio era bullicioso, y lo de la vega sería una hermosa zona verde en donde pastaban animales, era en realidad la entrada cochambrosa a un barrio periférico. Por eso el Paraíso era especial.   Y como cada tarde, o la mayoría de ellas, nosotras, como dos no habitantes de tan idílico lugar (fantaseado por nuestros jóvenes espíritus), ya habíamos hecho el periplo del liceo hasta nuestros respectivos hogares. Éramos Emma y yo, que solíamos tomar el autobús pa...

Todos los hombres mueren

Esa gente era muy supersticiosa, pensaban, porque se había puesto de moda hacerlo, que si creían en algo de verdad eso se cumpliría. Uno de sus dichos, extraños a muchos oídos prudentes, era aquel que decía que  cada uno crea su propia realidad . Esa manera de ver el mundo comenzó a extenderse, de tal forma, que el mundo se dividió en dos: los que pensaban así y los que pensaban asá. El otrora orden mundial con sus superpotencias, su loca carrera conquistadora, su imposición de valores religiosos o culturales, quedó reducido a: los que hacen su propio destino y los que creen que la vida debe sortear un sinfín de circunstancias y que cualquier deseo se supedita a condiciones externas que unas veces pueden ser favorables y otras no. Cabe notar que los más marginados eran los que creían ciegamente en el destino, o en un Dios que los controlara. Esta mentalidad, modo de pensar, convicción o nuevo credo, como se le quiera llamar, no podía ser admitido sin más ni más porque había algu...

La música de sus vidas

La casa es muy grande y más si eres una niña pequeña, sin embargo, al ir creciendo siguió siendo grande, porque en verdad era muy grande. Tiene un centro en el que acontecen la mayoría de las cosas normales (no quiero decir las cosas interesantes, sino más bien las cosas que nos atañen a todos, porque las interesantes sólo las conozco yo, y sabemos que dejan de serlo cuando alguien más las sabe, como por ejemplo, cuando mi mamá sabe que estoy en su habitación curioseando algunas zonas prohibidas). En el centro está la sala del comedor, allí tenemos: la televisión y un sofá para verla, el tocadiscos que nos regaló mi tío José que es enorme y suena bien, pero ya no es moderno, y los diversos muebles que componen un juego de comedor cuya época gloriosa arranca justo el día en que mi papá lo compra porque mi mamá fue invitada a comer en esa casa, junto con un juego de copas y unos vasos muy bonitos que ella luce y guarda celosamente en una de las tantas vitrinas. El comedor con sus sillas ...