Versión analítica
Todo tiene su significado. Las palabras dicen lo que tienen que decir. Cotidianamente, nos movemos en un mar de informaciones. El mortal común considera que pocas veces hay algo nuevo que descubrir, pero eso se debe a que no está lo suficientemente entrenado para comprender.
Estoy viendo en la tele un informe muy interesante sobre inmigrantes africanos. ¿Qué se quiere decir cuando se dice inmigrante africano? Ayudado por las imágenes inmigrante africano quiere decir Negro Miserable. ¿Es Yosou N’ dour un inmigrante africano? No. ¿Es Kofi Anan un inmigrante africano? Tampoco. Aunque ambos sean de África y no vivan en sus países de origen, parece ser que no cumplen con el metasignificado Negro Miserable. Constato entonces, usando como conejillo de indias, a un hombretón desagradable que engulle cerveza y aceitunas como un cromañón, la veracidad de mi teoría.
— ¡Esos negros de mierda, los mandaría de vuelta con su patera metida por el culo!
Su comentario parecía, a los oídos poco avisados, verdaderamente desagradable y soez, además de políticamente incorrecto, pero lo que realmente quería decir era: sólo me interesa mi propia miseria con la que he aprendido a convivir. Lo de la patera por el culo, era más sencillo, significaba y punto. Ante tal comentario, respondí con benevolencia:
— No se debe discriminar a nadie en especial sino a todos en general.
El tipo me sonrió y me invitó a una caña. Choqué el vaso con él al comprobar mi teoría, puesto que yo sólo quise decir que en general todos estamos en las mismas condiciones, pero, en particular si yo tuviera sólo un poco de dinero y poder los jodería a todos, incluyendo al tío este.
Versión romántica
En una terrible tarde de hastío, la tele con su engañoso titilar nos restriega sin pudor nuestra mísera condición humana. Me estoy tomando una caña en un bareto sucio con sus húmedas moscas atrapadas en el expositor de las tapas. Las negras moscas se confunden con los inmigrantes negros muertos e inermes que yacen en las costas de Fuerteventura. Una rabia poderosa e impotente que trato de apagar con sorbos de cerveza, me invade. Pero, ya es demasiado tarde, se ha materializado a mi lado.
La voz desagradable de un hombretón cuya gran cabeza y peinado me recordaron a Beethoven, inundó el bareto como los primeros acordes de la quinta sinfonía. Lo escucho y comento —sé que de mi boca pueden salir estentóreas centellas como las de Odín, pero mi intención era precisamente expulsar de la faz de la tierra a este tipo de sabandijas que se creen los representantes de la humanidad en su vileza.— “No se debe discriminar a nadie en especial, sino a todos en general”, puntué con controlada frialdad chocando mi vaso con el infortunado.
Versión obrera
En la tele pasan no sé qué, un informe como un documental de inmigrantes africanos. Un abuelete, de esos que van de enteraos, suelta un comentario la ostia de borde sobre los negros africanos. Yo me mosqueo porque en estos días leí que todos los hombres aparecimos lo primero en África. Por eso le solté una frase bien guapa, para callar al gilipollas: “No se debe discriminar a nadie, sino a todos, ¿no te jode?”. El tío se cabrea, y yo, saliendo por piernas, me despido con un corte de mangas y un “¡Mamón!”, bien currao.
Versión mística
Algo en mi interior sentía la energía negativa que había en el sitio. La televisión, que sólo sirve para robarle el tiempo y la atención a las personas, está trasmitiendo como otro acertijo más un documental sobre los inmigrantes africanos. Nos bombardean la conciencia con las desdichas ajenas y nos quieren hacer creer que todo lo que sucede es fortuito, sin dejarnos considerar siquiera la posibilidad del destino y la misión que cada cual vino a cumplir en esta tierra. Desvían nuestra atención sobre la evolución kármica propia a todos los seres que explica el porqué de dichas y desgracias.
A mi lado, un tipo espeta con una mala vibración, un comentario denigrante sobre aquellos desdichados cuyo tránsito por esta vida se debe al proceso natural de la reencarnación. Esto activó inmediatamente mi quinto generador y como en estos días la influencia de Marte es muy fuerte, no me pude contener. Entrecierro los ojos y veo el aura del tipo, es bastante opaca, lo cual indica un bloqueo energético importante. Con ironía, para drenar la rabia, hago un comentario absurdo apretando simultáneamente mi cuarzo rosado:
— No se debe discriminar a nadie en especial sino a todos en general.
La cara de aquel hombre cambió y vi cómo se activaron los colores de su aura; en ese instante aproveché para invocar al gran espíritu de la Gran Confraternidad Universal (el Conde de Sant Germain) para que le ayudara en su evolución durante su tránsito en este plano.
Versión confusa
Yo estaba en aquel bar viendo la tele, bueno a decir verdad no estaba allí para eso, yo sólo quería tomarme una cerveza. Sin embargo, el documental sobre los denigrantes africanos me llamó la atención, aunque dudé, por un momento si se trataba de eso o de otra cosa porque las entrevistas me confunden siempre con tantas preguntas y gentes parecidas.
De esta guisa viene y salta un tipo de no sé donde y espeta un comentario entre histriónico y malintencionado, (no sé, pero era de mal rollo) sobre la condición de esas personas. Creo, no estoy muy seguro, que le molestaba el hecho de que vinieran aquí a trabajar los papeles, o de que fueran pobres y musulmanes. Para callarlo quise repetir una frase que le escuché decir a un tipo en un bar en una situación parecida a esta:
— Especialmente no se debe discriminar a ningún general.—dije con franqueza.
— ¿Qué dice este gilipollas?
— Digo que... — yo que me confundo con facilidad quise repetir la frase como la había escuchado y así lo hice— Digo que en general no se debe discriminar a nadie especial.
El tío me miró de arriba abajo, repitió su frase también:
—¿Será gilipollas el menda este?— Pagó de mí y se burló de su cerveza... No, pagó su cerveza y se burló de mí... o ¿pasó de mí y de su cerveza?

Me encantó el bagaje de las perspectivas. Todos al final tiene su propio mundo.... Y intentamos hacer que las partes encajen. Abrazo. Gracias.
ResponderEliminarGracias, a veces creemos que tenemos la verdad y que son los otros los que están errados.
Eliminar